Somos lo que tiramos… y cómo lo tiramos… Los residuos sólidos urbanos.

Somos lo que tiramos… y cómo lo tiramos… Los residuos sólidos urbanos.

Por: Proyecto de Voluntariado Universitario Bariloche Recicla y Separa (BRS)

¿Qué es la basura? La basura está compuesta por todo aquello descartado en forma permanente por sus consumidores o usuarios. La basura es un subproducto de la actividad humana, que ha existido por muchos siglos, aunque su producción ha aumentado en las últimas décadas, asociada a hábitos y costumbres de la sociedad de consumo. Cuando trasladamos el concepto de basura de una casa a una ciudad, estamos tratando con Residuos Sólidos Urbanos (RSU). Éstos están compuestos por la basura doméstica, comercial e industrial, que se encuentran en distintas proporciones según la actividad económica preponderante de la ciudad. Pero concentrémonos en la basura que se produce en casa, podemos decir que en nuestros hogares descartamos restos procedentes de la limpieza o preparación de los alimentos junto a la comida que sobra, envoltorios y embalajes, y otras cosas que decidimos descartar porque se rompen o han dejado de ser útiles para nosotros. Las decisiones de compra y nuestra modalidad de consumo, influyen en la generación de nuestros propios residuos.

¿Cuánta basura producimos? El volumen de residuos que se genera en una ciudad se relaciona con el número de personas que la habitan, y con ciertas conductas de consumo. Los siete países que más basura producen en el mundo (dato de 2010) son: Estados Unidos, que produce 236 millones de toneladas al año (mta), la Federación Rusa, con 207,4 mta, Japón, con 52,4 mta, Alemania con 48,8, el Reino Unido con 34,8, México y Francia con 32,2 y España con 26,3. Un reciente estudio del Banco Mundial, titulado de What a waste, (“Qué desperdicio”) señala que para el año 2025 cantidad de basura que se produce a nivel mundial se duplicará. El informe estima que la generación mundial de residuos sólidos en el mundo pasará de los poco más de 3,5 millones de toneladas por día en 2010 a más de 6 millones de toneladas por día cuando se cumpla el primer cuarto de siglo.

Hay varios estudios que coinciden en que en la Argentina cada habitante produce, en promedio, un kilo de basura por día. Y como todos sabemos los promedios pueden ser engañosos, reduciendo a un único valor una realidad mucho más diversa. De hecho la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se lleva el premio mayor con 1,53 Kg de basura por día por persona, contra 0,44 kilos diarios por persona en Misiones. Y no es sólo una cuestión de tamaño de las ciudades, sino también de nivel económico. Los barrios más ricos descartan más basura que los más pobres. Llevando estos números a producción anual el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, informa que en total nuestro país produce un poco más de 12,3 millones de toneladas de basura por año (4,3 millones son aportadas por la provincia de Buenos Aires, la mayor generadora de residuos del país).

¿Y en Bariloche? La estimación de la producción promedio de basura en nuestra ciudad es de 120 toneladas por día, es decir, en un año es de alrededor de 43.800 toneladas de basura por año. ¿Sabés cuánto volumen ocupan 43.800 toneladas de basura? Algunos trabajos calcularon que en un metro cúbico, entran entre 400 y 500 kilos basura (obviamente depende de su composición, pero pensemos en un promedio para hacernos una idea de la monstruosidad de los números). Pongamos 500 kilos, es decir, media tonelada por metro cúbico. La basura producida en Bariloche en un año ocuparía entonces 87.600 metros cúbicos. Supongamos (exagerando) que la plaza del Centro Cívico tiene 1500 metros cuadrados (50×30)… Si apiláramos toda la basura del año en la plaza del Centro Cívico se haría una pila de un poco más de 58 metros, donde sólo asomarían los 11 metros superiores de la torre del reloj, ¡que tiene 69 metros de altura!. Para darnos una idea… Y eso, sólo en un año. Lo peor es que la proyección es alarmante. La cantidad de basura se supone que aumentará, tanto por el aumento de la población como por la producción per capita de residuos, producto de un aumento del consumo.

Algo hay que hacer con la basura. Este es uno de los mayores retos de las sociedades modernas: cómo hacer para recolectar, transportar y disponer de estos desechos. Este proceso se conoce como gestión de los RSU. La gestión de RSU puede ser definida como la selección y aplicación de técnicas, tecnologías y programas de manejo, acordes con objetivos y metas específicos de gerenciamiento de residuos sólidos. Esta gestión representa uno de los mayores gastos en los presupuestos municipales.

¿De qué está hecha la basura? Dejando de lado los residuos comerciales e industriales, que tienen sus características propias, los residuos que se descartan en una casa podrían agruparse en tres grandes categorías: i) los desperdicios y restos orgánicos, derivados de la preparación de la comida, como cáscaras, restos de comida, de poda, de jardinería, que podemos llamar húmedos u orgánicos dado que pueden ser convertidos en “compost” (abono orgánico), ii) objetos o restos de los mismos compuestos de materiales sintéticos o elaborados por el hombre, como cartones, papeles, vidrios, plásticos, latas que podemos llamar secos o reciclables (dado que pueden ser recuperados, reciclados y reinsertados en el circuito económico), y iii) la “basura propiamente dicha”, constituida por todo aquello que no se puede compostar ni reciclar, como residuos peligrosos (pilas, latas de pintura), patógenos (jeringas), y de origen sanitario (pañales, por ejemplo). Entender esta clasificación es importantísimo, porque de ella depende una correcta “separación en origen”, un paso clave para una gestión ecológica y económicamente eficiente de la basura, como veremos más adelante.

¿Cuáles son los problemas que acarrea la producción de basura? Mucho, muchísimo se ha escrito respecto de los efectos que la acumulación de basura tiene, tanto a nivel ambiental como sanitario de la población. Entre ellos la contaminación del suelo y las fuentes de agua potable, la proliferación de roedores y de otras especies que transmiten enfermedades, muchas de ellas mortales.

¿Qué se hace en el mundo? Este problema genera ciertamente una preocupación mundial. Estos temas fueron incluidos en la agenda de la Cumbre de Río del año 1992 (ver www.opds.gba.gov.ar/uploaded/File/r…) que enunció varios postulados que luego fueron retomados en la Cumbre de Johannesburgo en 2002, algunas de cuyas recomendaciones fueron:

  • Tender a la minimización de la generación de residuos y a la maximización de la reutilización y el reciclado;
  • Favorecer el desarrollo y uso de tecnologías de eliminación, tratamiento y disposición final ambientalmente adecuadas, que incluyan recuperación de energía;
  • Promover el desarrollo y uso de tecnologías de producción limpia y consumo sustentable;
  • Alentar la investigación, experimentación, desarrollo e innovación tecnológica sobre el reciclado, abono orgánico y recuperación de energía;
  • Trabajar fuertemente en la educación pública, participación y apoyo de la comunidad en la gestión de los residuos sólidos urbanos

Estas recomendaciones fueron resumidas y conocidas posteriormente como las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. La primera y la segunda se refieren a un cambio en los hábitos de consumo, y la tercera con la recuperación de materiales que, como los plásticos, provienen de recursos naturales no renovables o, como el papel, requieren de enormes cantidades de dinero para ser producido. Hay muchísimas iniciativas en el mundo entero que asumen uno o varios de estos puntos. Basta con hacer una búsqueda en Internet para encontrar trabajos hechos, en marcha y proyectos que a escalas desde muy pequeñas (una escuela) a más ambiciosas (toda una ciudad) buscan atender este problema.

¿Cuáles son los beneficios de hacer un tratamiento adecuado de los RSU? Dentro de un “tratamiento adecuado” de los RSU, los tres tipos de residuos (ver arriba), tienen tratamientos y destinos diferentes i) el compostaje de los residuos húmedos u orgánicos, la recuperación e de materiales secos o reciclables para su posterior venta y reutilización y la disposición final de los residuos que no tienen ninguno de los dos destinos anteriores.

Respecto del compostaje, según el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) hay tres buenas razones para compostar. “En primer lugar, es una práctica sencilla, que a través de la participación activa de los ciudadanos, permite un ahorro energético, económico y ambiental. Es una solución a la disposición final de los residuos orgánicos. Ayuda a reducir la cantidad de residuos que irían a los enterramientos sanitarios, y además, se obtiene un abono orgánico que puede ser utilizado como enmienda de suelo. Mejora las condiciones del suelo, permite retener más humedad, contiene más nutrientes y es más esponjoso, cerrando el ciclo de la materia orgánica (ver www.inti.gob.ar/compostajedomiciliario/pdf/formatodigital.pdf)”. El compostaje puede realizarse a dos escalas distintas: a escala domiciliaria y a gran escala, en la planta de tratamiento de RSU. Para el compostaje domiciliario hay poquitas cosas que hay que saber: se compostan restos de frutas y verduras crudas o cocidas, cáscaras de huevos, saquitos de té, yerba, café, servilletas y rollos de papel de cocina. No se deben incluir residuos lácteos, grasas, huesos y carnes, comidas elaboradas, ya que son de difícil degradación y atraen moscas, mosquitos y roedores. Existen algunos dispositivos que se construyen especialmente para eso, pero si no se cuenta con ellos, se pueden disponer en un pozo en el jardín, se tapan ligeramente con tierra o se revuelve con una pala. Hay que mantener la humedad para facilitar la degradación, pero en nuestra zona, eso no es un problema. Haciendo esto, en poco tiempo tendrás una tierra espectacular para tu jardín o tus macetas, y si eso no te interesa, igual habrás devuelto nutrientes al suelo. Para el compostaje en planta (donde sí se pueden incluir restos de comida y de origen animal) lo importante es que estos residuos se separen de los demás en el domicilio y dispongan en una bolsa aparte al momento de sacarlos para su recolección. No vamos a detallar acá la utilidad del compostaje, pero si te interesa, hay muchos trabajos en Internet que explican esto profusamente.

La recuperación de residuos reciclables es la que nos interesa particularmente. Estos residuos son aquellos que, aun siendo de descarte, tienen el valor potencial de ser reutilizados. Para eso, deben ser separados (recuperados) del resto de la basura, clasificados, enfardados, y enviados a plantas de reciclaje. La recuperación y reciclado de materiales secos tiene obvios impactos ambientales, pero también sociales y económicos. Por una parte, se reduce el volumen de basura sin tratamiento y por ende, no sólo la contaminación y problemas sanitarios que ésta genera sino que también es menos el espacio requerido para la disposición de los residuos. Además, permite recuperar materiales que son reinsertados en el circuito productivo, reduciendo la presión sobre recursos naturales para obtener materia prima, y la demanda energética para su extracción, transformación y transporte. Además, permiten generar ingresos genuinos a partir de su venta para quienes realizan la tarea de recuperación. En nuestra ciudad esta importante tarea la realiza la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB).

¿Qué es la ARB? La Asociación de Recicladores Bariloche (ARB) es una asociación civil constituida formalmente en 2010, que nuclea a 70 trabajadores que recuperan y venden materiales reciclables que se descartan en el Vertedero Municipal de Bariloche. El grupo que dio origen a la ARB en 2001 reconoce más de 15 años de historia en el basural. El 75% de sus integrantes son mujeres y tanto la comisión directiva como las actividades de coordinación y difusión están a cargo de mujeres. La ARB como organización social surgió de la necesidad de una fuente genuina y digna de trabajo, pero además se constituye en un actor fundamental a la hora de pensar la resolución de la problemática de los RSU de la ciudad. Recuperan más de 175 toneladas de material al mes, lo cual representa el medio de subsistencia de estas familias. Mediante un crédito otorgado por el BID, el municipio construyó una planta de tratamiento de residuos y clasificación de materiales que se inauguró el 14 de mayo de 2015, que mejora cualitativa y cuantitativamente la escasa infraestructura con la que la ARB contaba hasta el momento. Esto implica no sólo una mejora en la eficiencia en el recuperado de RSU, sino principalmente en las condiciones de trabajo de los recuperadores, que hasta hace pocos días realizaban su tarea mayoritariamente sobre el manto de basura a cielo abierto.

¿Qué estamos haciendo en el CRUB? Voluntariado Universitario, ARB y nosotros Un grupo de docentes, estudiantes y graduados del Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue y de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro nos presentamos en la convocatoria 2015 a proyectos de Voluntariado Universitario, con una propuesta denominada “Separar y Reciclar con la ARB”. Los Programas de Voluntariado Universitario son proyectos financiados por la Secretaría de Políticas Universitarias, dependiente del Ministerio de Educación y Deporte de la nación, y tienen como objetivo general profundizar la función social de la Universidad, integrando el conocimiento generado en las aulas con las problemáticas más urgentes del país. Así, se busca hacer un aporte para que las actividades realizadas por estudiantes y docentes estén orientadas a trabajar junto a la comunidad. Los proyectos se llevan a cabo con la participación de organizaciones y la comunidad en general con el fin último de trabajar articuladamente en la planificación y logro de objetivos comunes. Como consecuencia de la convocatoria 2015 el programa aprobó y financia 1000 proyectos, dos de los cuales fueron presentados por docentes del CRUB. La organización con quien coordinamos la tarea de nuestro proyecto es, precisamente, la Asociación de Recicladores Bariloche, la ARB.

¿Por qué es necesaria esta interacción? La problemática general que buscamos atender con nuestro proyecto es el fortalecimiento de las capacidades y competencias de la ARB como actor social clave en el proceso de recuperación de materiales de los RSU en nuestra ciudad. Enfocamos nuestro esfuerzo por un lado, en recuperar la historia de la asociación como un actor social clave en el proceso de recuperación de RSU, a fin de fortalecer su organización interna desde una mirada de género, y su comunicación hacia la sociedad. Esta parte del proyecto está a cargo de profesores y estudiantes de la carrera de Historia del CRUB. Otro aspecto importante en el que queremos contribuir, es en revertir las grandes deficiencias que observamos en el separado en origen (domiciliario), ya que ésta surge como uno de los mayores obstáculos para lograr un proceso de recuperado y reciclado eficiente. Creemos que es necesario intervenir de distinta forma en la sociedad, para lograr la transformación de hábitos y conductas tendiente a maximizar la separación en origen. Estamos desarrollando tareas que apuntan a generar esta mayor toma de conciencia y responsabilidad en relación al separado en origen. Estamos trabajando en mejorar y actualizar el contenido y forma del material escrito, audiovisual y digital existente y extender el alcance territorial de las campañas de concientización. Esperamos que este proyecto resulte en un mayor fortalecimiento de la ARB en cuanto a actor social clave en el proceso de recuperado y reciclado de RSU, una mayor visibilidad y valoración por parte de la sociedad de su importante función social y ambiental y una mayor toma de conciencia por parte de la misma de la importancia de la separación en origen, todo lo cual tendrá efectos ambientales, sociales, económicos y culturales altamente beneficiosos.

¿Cuáles son nuestros planes? Nuestro proyecto tiene varios otros objetivos igualmente importantes, pero específicamente nos interesa referirnos acá a lo relativo a la toma de conciencia de la importancia de la separación en origen de residuos sólidos urbanos. Estamos haciendo y planeando hacer varias acciones puntuales que creemos que colaborarán en este sentido de generar conciencia en las personas que vivimos en esta comunidad y de alentar la separación en origen de residuos. Te contamos algunas:

  • Vamos a trabajar en coordinación con el Instituto de Formación Docente Continua con maestros y estudiantes del Profesorado de Enseñanza Primaria en un taller que en el que nos proponemos generar un espacio de reflexión y construcción de conocimientos sobre la problemática social, ambiental y sanitaria asociada a la gestión de residuos que hacemos a distintas escalas en nuestra sociedad, y a la importancia de la separación en origen de los mismos, brindando herramientas que permitan trabajar esta problemática con los alumnos,
  • Vamos a participar en el Ciclo de Cine – Debate que se hace los sábados en el Centro Regional Universitario Bariloche, con la proyección del documental “21 días – Vivir y trabajar en la basura”, el 13 de agosto a las 17 horas,
  • Estamos participando en la mesa de Gestión Integral de RSU en coordinación con la ARB, la Subsecretaría de Medio Ambiente de la Municipalidad de Bariloche, otras delegaciones municipales y otras varias instituciones, donde se están llevando a cabo charlas en varios lugares como las chocolaterías locales,
  • Dimos un taller a las integrantes de la ARB sobre el uso de herramientas informáticas básicas que les permitiera hacer una nota, diseñar y crear un folleto, manejar una planilla de cálculo y mantener actualizada su página de Facebook.

¿Querés sumarte? Contactate con nosotros a barilochereciclaysepara@gmail.com o visitanos en: www.facebook.com/BRS-Voluntariado-Bariloche-255859178096699/?fref=ts

 

 

Integrantes del proyecto Monica de Torres Curth, Marina Arbetman, Carolina Morales, Fernanda Artola del Pozo, Fabiana Ertola, Laura Mendez, Manuel de Paz, Griselda Ignazi, Paula Nuñez, Juan Tissera, Martina Lahmann, Juan Matias Valencia, Julia Hernandez Chavez, Rocio Bezenzette.

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